Sobre el nombramiento de Cecilia Chacón como Presidenta de la Comisión de la Mujer

Cecilia Chacón acaba de ser nombrada Presidenta de la Comisión de Mujer y Familia del Congreso de la República, una comisión congresal que recientemente fue el centro de atención mediática tras las condenables declaraciones sobre el feminicidio que dio la congresista Maritza García, quien la presidió por pocas semanas.

Desde que se inició la actual legislatura, la Comisión entró en una crisis de la que no logra recuperarse hasta hoy. Ello tiene que ver con que en las últimas semanas haya estado funcionando a medias tras la salida de García y la indecisión de su partido sobre quién debía reemplazarla. A ello se suma el que no cuenten con congresistas para un recambio positivo en la comisión. Dos de las congresistas voceadas para el cargo han sido cuestionadas por la ciudadanía, dadas sus declaraciones desafortunadas y acciones que contradicen el compromiso con la agenda de derechos: de un lado, la congresista Arimborgo, que se opuso a la denominación de crímenes de odio y propuso la existencia de “crímenes de amor” y de otro lado, la congresista Cuadros, que votó contra el proyecto de ley que buscaba eliminar los beneficios penitenciarios para violadores sexuales. Esas eran las congresistas voceadas para ocupar el puesto de García, hoy célebre como autora de la idea de que los agresores son hombres “sanos” sacados de quicio por las mujeres agredidas.

Este problema de continuidad pone en riesgo la legitimidad de esta importante Comisión parlamentaria, justamente en un período en el que la situación de las mujeres peruanas demanda más acción, más coordinación, más compromiso de las autoridades y mejores normas. El Congreso de la República, y la Comisión en particular, tienen un rol en ello y este no se cumplirá en tanto la mayoría fujimorista continúe con el cálculo menudo, la irresponsabilidad y, claro está, con su alianza con los sectores más conservadores del espectro político. Es responsabilidad del fujimorismo que el Congreso siga alejándose de las necesidades de las mujeres y se acerque peligrosamente a las demandas del odio, organizado en iglesias evangélicas (hoy investigadas por lavado de activos) y movimientos como Con mis hijos no te metas.

Nosotras seguiremos dando la lucha. La agenda de las mujeres no es algo secundario ni puede estar sujeto a oportunismo. Hace un año, esta Comisión no le importaba al fujimorismo. Hoy ponen a alguien de su primer círculo de poder. Veamos si logran revertir la crisis que ellos mismos produjeron. Nosotras haremos nuestro mejor esfuerzo porque la Comisión funcione y responda a la gente. Tenemos proyectos de ley listos para el debate en el Pleno. Esperamos que Cecilia Chacón respalde la priorización de los dictámenes aprobados (muchos de ellos por unanimidad durante el primer año de legislatura) y que no sea relegada por la Mesa Directiva del Congreso, que su propio partido preside. La agenda de las mujeres debe estar posicionada en el Congreso tanto como está posicionada hoy en los medios y en la sociedad. Eso es un triunfo de la ciudadanía organizada al que seguiremos contribuyendo desde el lugar que ahora ocupamos.

Indira Huilca

Congresista de la República y accesitaria de la Comisión de la Mujer